25 consejos que tienes que vivir para entenderlos

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Amigos esta entrada es muy especial para mi, ya que, a propósito de mi cumpleaños número 25 tomé la decisión de compartir con ustedes 25 consejos que a pesar de escucharlos tuve que vivirlos para entender de que iban. Ahora deduzco eso que dicen muchos, que hablar de madurez no va ligado con los años si no con la comprensión y aplicación de tus experiencias. No me considero un ser iluminado que lo sabe todo, al contrario por mucho que quisiera, no siempre ando de buenas, hay días que sigo en conflicto con mi mente; una lucha constructiva que te permite de vez en cuando hacer un alto y replantear tu trayecto, tus emociones y tu equipaje, así que espero no se fastidien porque este post si va a estar largo, como sugerencia para lo que a continuación vas a leer, acurrúcate en tu lugar preferido y olvida por unos instantes lo que tanto te aqueja, hoy vamos hablar de:

  1. Aquello que te rodea. Creo que esto es algo que llevo aprendiendo desde pequeña, me refiero a ser conscientes de toda la vida que hay a nuestro alrededor, el lugar en el que estamos y cómo interactuamos con el. Permítete respetar este espacio, en realidad no requiere de mucho cuidado, he notado que se trata más de evitar hacer ciertas cosas porque la naturaleza es muy inteligente al igual que los animalitos. Evitar tirar basura por las calles, no herir a los animales, buscar formas sustentables y ecológicas de llevar una vida cotidiana no te cuesta ¡Te ahorra! Mira a tu alrededor e imagina que ese espacio es un privilegio que no todos tienen.

 

  1. Roles de género. Para mi fue un shock, un golpe de la realidad darme cuenta lo marcados que están los roles de género en cualquier ámbito porque no es un secreto que cada que tengo oportunidad hablo de la educación que me dieron en mi casa respecto al tema, siempre vi común que un hombre participara (no, ayudar no, si vives ahí participas) en las tareas del hogar, vi como mi papá barría, trapeaba, lavaba trastes, planchaba su ropa, compraba despensa y hasta nos encantaba que hiciera la comida por su gran sazón, mismo que le enseño a mi hermano, estuve en atletismo, básquet y futbol y nadie nunca me dijo que eran deportes de hombres. Entonces un día caminando por la calle rumbo a la casa un hombre empezó a decirme “piropos” que nadie le había pedido, una señora se dio cuenta y se acercó así que ese hombre se fue y lo que me dijo fue como un balde de agua fría “las mujeres no deben provocar a los hombres, es mejor quedarse en casa y hacer lo que nos toca”. Cuando obtuve mi primer empleo oficial me di cuenta que era más sencillo para mis compañeros salir a cubrir eventos por las noches porque para mi género resultaba peligroso, después en otro empleo vi como alguien con el mismo puesto y menos habilidades cobraba más que yo sólo por ser hombre, entonces dije basta y hablé, nadie lo esperaba y desde entonces me he dedicado a promover y luchar por la equidad desde mi área porque hace falta y mucho, así que seas hombre o mujer si crees que debes alzar la voz dilo si estás dispuesto a lidiar con la respuesta, porque no siempre resulta lo que uno piensa.

  1. La admiración en voz alta. Muchas de las cosas que les platico es porque se detonaron en mi casa. Como nunca he sido muy abierta a expresar mis emociones ni contar mis pensamientos prefería evitar las charlas y encerrarme entre libros y dibujos. Fue si no hasta la secundaria que me di cuenta de la fuerza de nuestras palabras y el efecto que causan en otro ser humano cuando expresamos nuestra admiración honesta, es un alimento espiritual que se confunde mucho con la idolatría abrazada al ego. Admirar a una persona y decírselo no sólo lo ilumina a él, te lo prometo.

  1. Desprenderte. Precisamente cuando logras dar y recibir de la manera más pura el punto anterior es porque necesitaste desprenderte de “eso” que todos tenemos, pueden ser manías, miedos, complejos, personas, etc. que son como piedras que vamos metiendo en nuestra mochila y a pesar que tenemos el poder de hacer nuestra vida más ligera nos la hacemos más difícil por apegos nada sanos que enlazamos a “eso”. Cuando detectas que es lo que te pesa ya llevas la mitad de la batalla ganada.
Traje del Istmo de Tehuantepec de terciopelo bordado con aguja de gancho y mis joyas de filigrana.
  1. El hasta pronto y el adiós. Es momento de parar y analizar que tan bueno es mantener o dar las gracias, decir un hasta pronto miedos, vuelvan cuando sea necesario recordarme porque estoy aquí o un adiós definitivo a tus complejos porque no los necesitas, porque el miedo no es ausencia de valor y porque también necesitarás de:

  1. Conexiones. Si, aprende a crear conexiones, porque son una cuerda que tarde o temprano vas a tener que jalar, ya sea para aguantar un adiós o para disfrutar de los momentos felices, porque los mejores de ellos son compartidos, son con personas que amas a tu alrededor, con personas que se apasionan por lo mismo que tu o en esos lugares que te hacen vibrar al sólo poner un pie en ellos. Por eso

  1. Atreverse. Es lo mejor que puedes hacer, a pesar de tener todo en contra no hay nada mejor que atreverse, aventurarse, esa sensación de mareo que te da cuando estás por lanzarte al vació, justo ahí es el momento de abrir los ojos y ver el paisaje que tienes de frente.

  1. El momento frustrante. Puede que al aterrizar salgas de pie, en ángulo perfecto como gimnasta en olimpiadas, sin embargo, habrá ocasiones en que saldrás raspado e incluso caerás sin poder meter las manos, ese momento frustrante al ver que las cosas no salen como quieres, te pesará pero al final te habrá servido como tienes una idea, porque habrá grandes batallas que las ganarás aprendiendo de las lecciones que nos dejan a lo que muchos llaman “derrotas” y claro que

  1. Se vale llorar. Puede ser en el sentido más literal porque a nadie le hace daño de vez en cuando limpiar nuestro interior y después dejarlo ir así, como una purga. Se vale enojarse pero jamás te desquites con aquellos que te han acompañado en todo momento, toma esta parte como una cápsula de reflexión para crecimiento personal.

  1. Talento y constancia. Bien dicen que talento sin constancia al poco tiempo se acaba, porque no importa que tan bueno seas en algo, si no practicas si no le dedicas lo más valioso que tienes que es tu tiempo, al final de cuenta no servirá de nada ante alguien que sabía que no era tan bueno como tú y se puso las pilas. Jamás des por sentado que la gloria y el final de la montaña te estarán esperando, que no te pase como a la liebre con la tortuga mi querido lector.

  1. La opinión pública. Ahora, aquí estamos entrando en un terreno prácticamente nuevo porque nunca se había visto tanto como en estos años, no sólo hablo de las redes sociales, es tan fácil caer en la tentación de decirle a esa persona algo que en el fondo sabes no es critica constructiva y lo peor es que pasa donde menos quisiéramos, con nuestro circulo más cercano. ¿No aporto nada? ¿sí? ¿porqué? ¿no? mejor shhhh

  1. Cuidar lo que amas. Sé que todos saben que no somos eternos y que al final del día el trabajo, la “fama”, lo material y todo aquello que no te podrás llevar no es nada si no hay con quien compartirlo, por muy solitarios que podamos ser siempre existirá al menos una persona que con sólo verla nos alegra el día así que ordena tus prioridades y fíjate en qué o quien estás concentrando tu energía y tu tiempo.

  1. Compartir. Si notan que todo se va enlazando es porque así es la idea jajaja, estos consejos si es que se pueden llamar así son como una telarañita que al final de cuentas, al menos para mi reside en mis últimos tres puntos. Recuero mucho cuando a pesar de amar la foto o el video o la lectura las personas que sabían de ello fueron mezquinas porque pensaron que si compartían conmigo su conocimiento “se les acaba la chamba” y esto es algo que me hizo replantearme muchas cosas, de verdad que si hay algo que me encanta es compartir lo qué sé y he aprendido, pero ojo, no estoy diciendo que regales tus habilidades, vaya, seamos honestos, uno sabe, desde la forma en la que se acercan contigo hasta la manera de pedírtelo, además hay cosas que no te quitan nada porque al final de cuentas tu esencia es como el sello personal de lo que haces, así que no temas compartir, la vida da muchas vueltas y no sabes si un día puedas necesitar esa clase de ayuda.

  1. La confianza. Híjole, si llegaste hasta este punto esperando encontrar un consejo sobre la confianza “social” o la confianza con tu pareja o tus amigos o familia, lamento desilusionarte, me parece sumamente importante hablar de la confianza en nosotros mismos porque no hay peor juez que uno consigo, ojalá que con la misma sinceridad con que expresamos alegría por el logro de los demás, fuera tan fácil convencernos que lo único que nos falta es tomar la decisión. Aquí no vale ningún pretexto, Imagina: si eres tan bueno en algo que no amas, cuán mejor no lo harás con aquello que te llena, aquello que siempre soñaste hacer.

  1. Paz mental. Aquí no hay de otra, eres dueño de tus pensamientos, si algo te esta consumiendo busca la manera de pensar en ti, en tus proyectos, en tus metas en lo que quieres hacer, haz ejercicio, sal a bailar, toma un café con aquella amiga que tienes tiempo de no ver, pero no dejes que pensamientos (que en muchos casos son por acciones tóxicas ajenas) te agoten, al final quien quiere estar te lo hace ver (aquí si aplica para compañeros de trabajo, familia, amigos y pareja)

  1. La consideración. No la esperes de todos, porque la empatía se nota hasta en la sangre ¿haz escuchado eso de “tiene la sangre súper pesada”? pues sí, si existe jajaja tal vez no de manera tan exacta. Me duele aceptarlo pero yo aún trabajo en este propio consejo, porque va desde la puntualidad (alguien más te esta brindando de su tiempo) hasta simplemente mandar un mensaje de texto que no te toma ni 2 minutos para avisar que todo esta bien, que te ocupaste, que hoy no sé podrá, que ya vas para casa, (ya le podíamos haber ahorrado algunas trasnochadas a mamá). El día que te lo hacen se siente horrible y ahí es cuando uno debe pensar, no hagas lo que no quieres que te hagan y trata como te gustaría ser tratado.

  1. Decir NO. Hay que saber elegir donde vamos a estar, qué vamos hacer, con quién lo vamos hacer y porqué lo vamos hacer, decir no, también es bueno y no tiene nada de malo si hay momentos en los que necesitas dedicarte a el consejo 6, 10 o 12 y no dejar que el punto 11 te presione.

  1. Las finanzas. Así es, si tú como yo, te sientes preparado para salir del nido, de emprender, de dar un paso más a la vida adulta, ya deberías sentarte porque aunque ya lo escuchaste, es hora de meditarlo. Deja de gastar en lo que no necesitas, deja de invertir en algo pasajero. Busca la manera de aportar a tu talento y desarrollarlo. Aunque claro, hay gastos que en realidad son también inversión busca la manera de no quedarte sin nada al final de la quincena, desde la universidad se me quedó muy grabada esta frase “El mundo es un libro y aquellos que no viajan leen una sola pagina, y es que dirán algunos que no hay dinero mejor gastado que el comido y el viajado” Así que cual niños de primaria, empieza tu cochinito y dedícate a emplearlo en aquello que vale la pena para ti (tus proyectos por ejemplo cof, cof)

  1. Las promesas. No las hagas si no las puedes cumplir, y no las rompas si ya las hiciste. Promesas reales amigos, no las típicas de juntos por siempre que hiciste con la niña o niño que duraste 3 días de novios en primaria, hablo de promesas profundas, con un sentido maduro y consiente y sobre todo cúmplete a ti mismo, ya basta de postergar y de decir que no puedes, porque en realidad es que no quieres y si no quieres ya puedes dejar de decir en cada conversación que si lo quieres hacer, porque después ya nadie te cree y terminas fastidiando. Uno lucha por lo que realmente anhela.

  1. Tus palabras. Más suaves que una pluma y más hirientes que una daga. Recuerda que lo que sale de tu boca es de lo que esta lleno tu corazón, por ahí encontré hace poco una imagen que decía cuida tus palabras cuando van acompañadas de emociones sean cuales sean, felicidad, enojo, tristeza, coraje porque por lo regular terminas siendo esa persona del punto 11 o puedes romper el punto anterior. No digo que calcules y pienses todo pero al menos dale un minuto a tu emoción, deja que circule aire al cerebro.

  1. El poder de la mente. Exacto, dejar circular aire a tu cerebro te hace reaccionar sobre el poder de tu mente, en esta vida todo mundo cambia, el o la que fuiste hace 10 años no es quien eres hoy, porque tienes que moverte tienes que experimentar, caerte, levantarte, mojarte la cara, terminar, empezar y seguir, lo importante es saber la fuerza de tu mente, empezar a desarrollar nuestra inteligencia emocional para saber con quién sí y con quién no, a quien vale la pena dejarle ver nuestras más privadas formas de expresar todo lo que pasa por cada una de las neuronas que tenemos y hay quien por mucho que intente dañarnos con sus palabras no voltearle ni los ojos.

  1. Tus actos. Deja que hablen por ti, a veces no hace falta el consejo 20 para darle a saber a los demás si estas interesado o no en compartir con ella ese momento. El lenguaje corporal a veces llega a comerse a las palabras que pudieras decir. Se nota más cuando va enlazado con el consejo doce. Así que ya sabes, hechos no palabras y si las dices ya puedes leer de nuevo en consejo 20.

  1. Amor propio. Por mucho el consejo más difícil de seguir, sobre todo cuando la mayor parte de tu vida has sido educada por la sociedad en la búsqueda de aceptación, perfección y realización, llámese en un grupo, en el salón de clases, con los amigos del amigo, con los de tu área en el trabajo, con los estándares de belleza, con el no te puedes equivocar en público, ser la media naranja, el matrimonio, los hijos, etc. Al final del día el único que supo la batalla que dio fuiste tú, lo que te costo levantarte, luchar con la ansiedad, la depresión, los miedos, la frustración o el momento por el que estés pasando. Antes de pensar siquiera cuidar a otro ser humano, aprende a cuidarte a ti mismo con la misma devoción con la que quisieras que alguien te cuidara y te protegiera.

  1. Expectativas. No vienes a cumplirlas y no eres nadie para exigirlas, te vas a terminar de dar de topes con la pared, si quieres evitar sentirte así en el primer caso deja muy en claro desde un principio el consejo 2 y el consejo 6, no eres un árbol, muévete, deja que esa persona sepa cómo eres y no le muestres una cara que te va a durar muy poco mantenerla, porque después lo único que vas a lograr es que te digan tu no eras así y caerás en la hipocresía, después es fácil quejarse porque aquellos que te rodean han cambiado cuando fue tu actitud (real) la que los hizo comportarse así. En el segundo caso, para nada es válido exigir a otras persona, cómo si pudieras vivir su proceso íntimo y personal, si estás viendo que la persona desde un principio es de cierta manera el único culpable de crearse esas expectativas eres tú, mejor a otra cosa mariposa.

  1. Honrar. Me costo, me cuesta y me seguirá costando pero es un proceso de disfrute espiritual, en este último consejo hablo de honrar el recuerdo, los momentos y las personas que ya no pueden acompañarnos lo que nos queda de vida. Aprende a honrar las enseñanzas que te dejaron porque es lo más valioso que puedes hacer por ellos, es la manera en que siguen “vivos” porque alguien más, allá afuera, necesita ese consejo que a ti te dejaron y que sería muy egoísta guardarlo para ti, encerrándote en la tristeza de una pérdida física. Vive, disfruta y haz el consejo 12 y 13. Hónralos dejando de buscar la felicidad como si fuera el pico de la montaña y date cuenta que es el ahora, el aquí, el ya y se te está esfumando.

Si lograste terminar de leer mis consejos quiero darte las gracias, porque me regalaste de tu valioso tiempo para saber por lo que he pasado en este pequeño medio tostón. Si en algo te pueden servir y te hicieron reflexionar, habré cumplido mi misión, espero que después de esta entrada puedas tomar una gran bocanada de aire y como si fuera un libro de autoayuda sonrías para ti, tres segundo, guárdalo en tu corazón y relájate por lo que resta del día, sea cual sea la fecha en que estés leyendo esto. Abrazos de luz para siempre.