Un multi chaleco de Tejidos con Corazón

tejidos portada

En una plática reciente, comentaba con Dani, una querida amiga, que estoy dándole pies y cabeza a una propuesta para aquellas prendas artesanales que por alguna u otra razón las he guardado para fechas especiales y que me di cuenta, les he quitado parte de su proceso de vida. La verdad es que está practica es más común de lo que podemos percibir.

Es por eso que algunos decidimos hacer una limpia de clóset, algunos cada temporada y otros cada año y así, dejar espacio para nuevas cosas (en mi caso nuevos huipiles); admito que hace al menos 5 años me sentía incómoda de que las personas me vieran repetir ropa en diferentes eventos, y coincide mucho con las ideas de amigas, conocidas y familiares. No es grato sentirse como retrato, cuando la prenda que usas no tiene un valor más allá del económico para empresas multinacionales.

En fin, regresando al tema principal, me sentí muy feliz cuando recibí este precioso chaleco de la marca “Tejidos con corazón” pues gracias a su versatilidad y el hecho de que su diseño te permita usarlo de diferentes maneras, hace parecer que en realidad tienes más de uno o dos para ocasiones distintas. No cabe duda que este tipo de textiles ayuda mucho a evitar la mala práctica de “úsalo máximo tres veces” en donde no lo queremos sacar pero tampoco nos lo volvemos a poner.

Con este multi chaleco como le digo yo, comprendí que poco a poco, entre la colaboración de artesanas y diseñadoras, se ha ido formando no sólo un esquema de proyectos sociales con sentido de responsabilidad a base de comercio justo, si no de aceptar también ciertas necesidades del mercado, sin dejar de lado, las tradiciones, la cultura y la cosmovisión de sus bordados y textiles.

Uno de estos proyectos es precisamente Tejidos con corazón, que a través de la visión de Albania González busca darle voz y difusión a la los pueblos mayas de Chiapas y Guatemala. El hecho de nacer y crecer en un lugar como San Cristóbal de las Casas, Chiapas, la hizo verse envuelta en sueños e hilos de colores que se bordaban con manos de mujeres indígenas; a través de ellas aprendió sobre el respeto, el valor y el esfuerzo diario y continuo por mantener vivas las raíces, que, sin duda, nos identifican y nos hacen apreciar y amar nuestra tierra.

“Este proyecto busca revalorizar este trabajo ancestral no sólo mediante el pago justo sino la transformación de estructuras culturales que les permitan la participación activa dentro de sus comunidades, a través del pago directo con las mujeres artesanas, la capacitación y el acompañamiento en casos de violencia contra ellas”

Como ves, el trabajo de Albania va mucho más allá de diseñar prendas o buscar quien la ayude a adquirirlas, y esto, queridos lectores es lo que busco que ustedes sepan, que nos sigamos (me incluyo) educando sobre lo que compramos y a quién le compramos. Sé que mezclé (aproveché) en esta entrada para tocar un tema, que, aunque va de la mano con la marca que hoy les comparto, tiene más tela de donde cortar. Sin embargo, sentí que era prudente porque no podía dejar de pensar en qué tanto nos podemos aferrar a nuestro guardarropa.

Por mi parte, sigo encantada con mi chaleco, que dicho sea de paso, está prácticamente inspirado en el huipil de San Pedro Chenalhó (que también tengo gracias a Albania), elaborado con la técnica de bordado elevado sobre lienzo a rayas, tejido en telar de cintura en técnica de tafetán.

Te dejo aquí su Facebook (clic aquí) e Instagram (clic aquí) para que puedas contactarte con la marca y adquirir prendas con sentido de pertenencia y que además puedas usarlas las veces que se te antojen sin sentirte una postal.

Recuerda que las colaboraciones con artesanas no se limitan a la promoción de textiles tradicionales, también consiste en la interacción con diseñadoras y diseñadores que reinterpretan las memorias de los sueños convirtiéndolas en nuestra propia versión de la moda étnica.